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Posts Tagged ‘guitarra’

Si analizamos su discografía, nos encontramos con que Joe Satriani insiste en utilizar ciertas fórmulas compositivas. Una de ellas es el Pitch Axis (que consiste en la alternancia de modos basados en una misma tónica). La otra consiste en la Modulación.

“Musterion” es un buen ejemplo de esta segunda forma compositiva. En el siguiente diagrama puedes observar las distintas modulaciones del tema. En un color he puesto la parte melódica y en otro la del solo:

De la secuencia armónica es interesante analizar:

  1.  La armonía de la introducción (que se repite en Melodía A y Melodía C)
  2. El cambio de concepto: de modal a tonal.
  3. Las distintas modulaciones

 

Para la melodía del tema, Satriani opta por utilizar una escala exótica: la escala menor húngara. Fíjate en la interválica: tono, semitono, tono y medio, semitono, semitono, tono y medio, semitono.

(NOTA: La escala menor húngara puedes entenderla como una escala menor armónica con la cuarta aumentada.)

 

 

ANÁLISIS DEL SOLO DE “MUSTERION”:

El solo del tema está basado en un planteamiento tonal con modulaciones descendentes cada dos ruedas de acordes.

Aparte de ese planteamiento, Satriani desarrolla un Plan de Solo (PDS).

Un Plan de Solo (PDS) supone una idea preconcebida de lo que va a ser la improvisación. Se trata de una estructura o un modelo que el solista sigue, que puede definir aspectos tan variados como los distintos planteamientos rítmicos, la insistencia en determinados patrones interválicos o incluso la utilización de un tipo de sonido.

La existencia de un Plan de Solo (PDS) se hace evidente cuando vemos de qué manera varía el fraseo en sus actuaciones en directo (puedes ver distintas versiones de un mismo Solo en http://www.youtube.com). Si bien cambia las notas, existen ciertas regularidades en las distintas versiones que podemos encontrar.

Al establecer un PDS, Satriani subcomunica que el Solo tiene una intención.

A partir del momento de la apertura del Solo, y relacionado con su “intención”, podemos observar que:

  1.  Combina planteamientos ligeramente angulares con otros más lineales, mediante el uso de patrones interválicos distintos,
  2. Varía la densidad de notas ofreciendo una tendencia de menos a más, baja un poco a mitad y termina subiéndola hasta el final,
  3. El sentido rítmico se mantiene muy definido, ternario, con swing y un groove muy marcado,
  4. El solo tiene una identidad armónica muy marcada (toca siempre “dentro”, sin utilizar material que apunte hacia otro lado que no sea la tonalidad de cada momento).

(Este post es un resumen de un artículo publicado en www.elmusicoenforma.com).

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Satriani (2008)

Joe Satriani (2008)

Es común escuchar a alguien decir de un músico que es un “virtuoso” con un sentido peyorativo.

Tener virtudes y ser un virtuoso son dos cosas que en música pueden ser incluso opuestas. Cuando uno se imagina a un virtuoso, inmediatamente piensa en un guitarrista melenudo y ruidoso que logra que desees que salten todos los diferenciales del mundo, que la humanidad entera se quede sin electricidad.

Así, si tocas la guitarra, que alguien te llame “virtuoso” es casi un insulto del que te tienes que defender.

Esta paradoja tiene una lógica, en cualquier caso: el músico que toca sirviendo al Dios de la Técnica y no al de la musicalidad destaca igualmente por su dominio del instrumento como por su absoluta falta de gusto. Y eso ocurre a menudo.

En el universo de la guitarra eléctrica, Satriani parece encontrarse en la frontera: mientras unos le acusan de ser un virtuoso, y por tanto de carecer de gusto, para otros es la excepción que confirma la regla. Se escuchan tanto voces que dicen que lo suyo sólo es pirotécnia como otras que lo ensalzan como la máxima expresión de lo melódico.

Si analizamos su carrera, con casi treinta años en los escenarios, desde luego no parece un compositor al que se le agote la creatividad (tiene más de veinte álbumes en el mercado), ni un intérprete que no guste (lleva vendidos más de diez millones de discos). A cualquier guitarrista esto le produce, cuanto menos, respeto.
Yo haría una reflexión más. A Satriani, y a otros músicos de carrera consagrada que se sitúan igualmente en la frontera, hay que analizarlos con detalle.

Nombres como el de Joe Satriani, Scott Henderson, Kurt Rossenwinkel, Paco de Lucía, etc., son referentes en el mundo de la guitarra. Cada vez que sacan un nuevo disco conviene que le dediquemos un momento. Nos gusten o no, siempre es interesante saber dónde están, qué es lo que están haciendo, porque su compromiso con la exploración es constante y cada disco suyo propone algo nuevo, hasta el punto de que cada vez es más complicado asignarles un estilo concreto.

Hablo de Satriani porque acabo de adquirir el último disco: “Professor Satchafunkilus And The Musterion Of Rock” (2008). El disco no contiene demasiadas sorpresas: se trata de buen oficio con personalidad, pero Joe tiene su propio universo, que puede estar en expansión, pero no parece tener la intención de dar saltos en el hiperespacio.

En el disco no faltan las típicas canciones Satriani a medio tempo, como “Musterion” o “Overdriver”, que tampoco es que sean típicas canciones del todo, ya que las melodías abandonan incluso el dominio de los modos griegos para abordar otras latitudes (“Musterion” usa la escala menor húngara, “Overdriver” ni idea, si tengo un momento la saco y os lo digo). Y no falta tampoco la típica balada, “Revelation”, que merecerá su enésima nominación a los Grammy, ni un tema de rock en compás ternario, como Andalusia (esto último de vender discos a costa de malinterpretar la cultura flamenca se lo tendremos que perdonar: por suerte la cosa no va más allá de una introducción a un tema que no deja de ser improvisado).

Como digo, un buen disco lleno de herramientas útiles tanto para nuestro fraseo como para abrir nuestro radio de acción como compositores.

 

(Critica del último disco de Joe Satriani)

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Imagíname en un ascensor, junto a otra persona. Por alguna razón, quiero decirle algo que exprese mi personalidad. Debe sonar único, debe sonar a mí.

Hace un buen día” no es una buena opción, obviamente.

La razón por la que no expresa nada de nosotros es porque (1) es demasiado tradicional y porque (2) es lo que dice todo el mundo.

Tengo tanta hambre que me comería a tu perro y al mío también” ya suena  un poco más a mí mismo.

Y sin embargo, el material base siempre son las palabras usuales. Si analizas por qué parece más genuina la segunda opción, es porque suena más improvisada.

Estarás conmigo en que se podría defender que la frase “Hace un buen día” fue espontánea, que al usarla se dijo lo primero que pasaba por la cabeza. Aunque fuera así, no suena “improvisada”. Para que suene improvisada, además, debe sonar personal, genuína.

La improvisación es la creación de algo personal con un material conocido.  Para que sea personal, debe estar guiada por una voluntad no interesada. El improvisador debe estar fuera de todo intento, fuera de toda intención, mientras crea. Es un juego en el que el ejecutante echa mano de su cultura musical dejándose llevar por una voluntad no consciente.

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Según la definición que suele darse de forma habitual, improvisar es “hacer algo de pronto, sin estudio ni preparación”. En una segunda acepción, sería “actuar ante situaciones nuevas, enfrentarse a problemas inesperados y solucionarlos”.

Estas definiciones deben matizarse.

Un médico puede enfrentarse a la tarea de explicar cómo evoluciona una enfermedad sin haber preparado antes la exposición, y por lo tanto hacerlo improvisadamente, pero no es cierto que pueda hacerlo sin haber estudiado las enfermedades y haberse preparado antes como médico.

Por tanto, la improvisación no es la creación “desde la nada” de un material, sino la reorganización “sobre la marcha” de materiales que ya se conocen. El médico del que hablamos utilizará sus conocimientos, dándoles una forma nueva, adecuada al lugar y al tipo de público, no inventará sobre la marcha el material.

Luego está su preparación como orador. La organización de los materiales es una ciencia en sí misma distinta del objeto del discurso. Si el médico carece de la capacidad de expresar sus ideas de forma que la audiencia las entienda correctamente, su improvisación será deficiente, por mucho que sepa de medicina.

Es decir, la improvisación depende de dos tipos de preparación: la del objeto del discurso y la de la forma del discurso. Lo nuevo es el resultado, la manera como se organizaron finalmente los materiales.

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